Enero 2021

El futuro nos alcanzó y aún no veo autos volando, aún veo los mismos niños sin zapatos por la calle corriendo entre el agua estancada. No los veo con sus bicicletas de propulsión, veo el mismo dolor en los rostros, incluso más.

Todos estamos aquí intentando salir ilesos de esta guerra interminable, de potencias mundiales, de pandemias y premoniciones.

Yo tampoco sé que más escribir.

2020

El año más difícil para todos, el año más lleno de tristeza, en cada país hay un silencio sepulcral, un luto que se lleva en el corazón. Quién iba a pensar que llegaría a nuestro mundo una pandemia que sacudiría cada vida tocada, cada familia.

Éste año no fue llovizna, es tormenta, queremos regresar el tiempo, aprovechar los momentos con nuestra familia. Volver a abrazarnos, salir a un café sin temor a enfermar. Queremos vernos las sonrisas, queremos saludar al vecino de mano.

Para mí no fue la excepción, este año me ha retado enormemente, mi salud se vino abajo al iniciar la pandemia de una forma terrible. Eran los últimos días de marzo y primeros de abril cuando comencé con faltas de aire. El tener asma me hizo pensar que era una crisis más. Pero las faltas de aire se hicieron más y más. Después, dolor en el pecho, en la espalda.

No podía ser, pensé. Fui con cuatro neumólogos los cuales me dijeron tenía COVID. Pero en mi ciudad había pocos casos, no podía ser yo uno de esos primeros pocos casos. La prueba PCR salí negativa pero seguían diciéndome que tenía COVID. Pasó un mes, dos, tres, seguían las faltas de aire, algunas veces pocas, las crisis, el llanto por no poder respirar y saber tan poco del nuevo virus. No quería internarme porque sabía que me intubarian y no saldría viva. Tenía el sistema inmune suprimido por mis otras patologías.

Poco a poco fui mejorando, el medicamento, las oraciones de mi madre, de mis amigos, el apoyo de mi familia, la misericordia de Dios. Todo fue un gran soporte. Tuve unas ganas inmensas de seguir viviendo. No sé con certeza si fue o no fue COVID, pero sé que estoy de pie, aún sin recuperarme en totalidad pues tengo dificultad en los pulmones y tos, a los casi 7 meses continúo con leves problemas respiratorios y tratamiento.

Deseo que pronto termine este infierno para todos. Que en el camino no perdamos más gente.

El año de aprendizaje más duro, el año que nos hemos tatuado la palabra resiliencia en el corazón.

No digas que no podrás, si he visto flores romper el pavimento.

Anónimo.

Jueves.

El dolor que nace desde el alma, que se adhiere a los huesos, que cruje y arde al mismo tiempo.

Uno de esos de los cuales no escapas en un jueves por la mañana, que el café te sabe amargo, y al mirarte al espejo ves hasta el cuenco de tus ojos. Duele caminar, duele respirar, duele resistir.

Todo gira en espiral, y el vértigo se come mis años, las ganas, el brillo de mi mirada.


Gisselle Hinojosa

Facebook, El café en palabras

Tengo nueva casa

Hola, ¡Felices fiestas! Me encontrado un poco fuera de esta red que por mucho tiempo fue una casa para mí, aquí pude sacar muchos demonios, lágrimas y deshacerme de pesadillas. Hace tiempo que he creado una nueva casa que por la facilidad se me ha hecho mejor escribir por allá, espero me visiten pronto, es en Facebook, mi nueva página se llama @ElCafeEnPalabras lo escriben así en el buscador. Acá les dejo el link https://www.facebook.com/elcafeenpalabras/

Espero leerlos, les envío un abrazo.

Ciclos

Estoy a punto de empezar una nueva vuelta al sol, éste año ha sido difícil pero lo he logrado. Pienso que cada año que logro sobrevivir es realmente algo maravilloso y extraordinario. He aprendido a vivir con el dolor físico, incluso trato de dar todo lo que tengo para poder hacer sonreír a quienes me rodean.

A veces quisiera que fuera diferente, tal vez sin tantos dolores físicos, pienso que así podría ayudar a más gente pero desear algo que no se me ha concedido en éste pedacito de vida que llevo recorrido es agotador.

Éste año aparte de mi enfermedad y sus secuelas descubrí que tengo salud mental y que debo tomarla en cuenta. Tener trastorno de ansiedad me ha generado un sin fin de problemas que tal vez si lo hubiese sabido antes, otra cosa hubiera pasado, y si a eso le agrego mi introversión, tengo todo el kit completo.

Trabajar con estás dos nuevas adquisiciones ha sido un reto. No puedo estar en el área médica sin tener comunicación con la gente, con desconocidos especialmente, y que decir de mis relaciones sociales, soy un caos que poco a poco va logrando desenredarse.

De mi trastorno de ansiedad diré que hay ciertas cosas que le agradezco, y otras que odio, tener un miedo impresionante al momento de pisar la calle, cerrar el seguro del auto varias veces hasta sentir alivio, sentir que las personas que amo, no me aman cuando no responden mis mensajes inmediatamente, ¡Uff¡ Entre otras cosas que me hacen ser una tipa rara que ha aprendido a amar sus rarezas.

Éste año fue uno difícil pero menos peor que otros, comprendí que no soy como todos, pero así como soy, soy perfecta. Hoy a consciencia de todo lo que conocí de mi, disfruto de mis momentos libres, me lleno del aroma del café, los libros me abrazan por las tardes y la escritura me hace descansar el alma.

Si alguien llega hasta este renglón, les tengo que decir que amarse con esos pequeños errores es liberarse de todo lo que un día decidieron esconder. Que si hoy despiertan y pueden estirar su cuerpo y bostezar por la mañana, tan solo con eso es un día ya maravilloso, aunque tengas cáncer, lupus, Crohn, diabetes, aunque no puedas caminar, aunque estés paralizado de tu cuerpo, tener un segundo de vida, despertar un día más es algo maravilloso. Disfruta tu día a día.

Les abrazo cariñosamente desde el otro lado de esta pantalla que nos divide pero nos conecta con el amor a las letras.

Un día común.

Todos tenemos días así, que la vida se vuelve gris en un segundo y el cansancio se aferra a nuestra espalda, y no encontramos la sonrisa que habíamos reservado para éstos días.

A veces se vuelve y se aleja. Otras tantas se queda a llover un poco más

Días así, comunes.

Gisselle Hinojosa

Bajo el gran Sequoia

La sombra de gran Sequoia me abrigaba, era un sábado por la tarde, y el sol ardía en mi piel. El tronco me prestaba sus faldas para descansar, la vida me había dejado sin fuerza y no encontré mejor lugar para olvidar un poco y dejarme llevar por el aroma a naturaleza viva.dsc_0509

Sentí cada vibración de la tierra sobre las plantas de mis pies, los dejé al descubierto para sentir como las piedras pequeñitas se incrustaban entre mis dedos. Respiré profundo hasta ver como se hinchaba mi pecho al aspirar, y al exhalar sentí que todo lo demás se desvanecía, todo el pasado, todo el dolor y las lágrimas que rodaron antes por mis mejillas, todo parecía nada ante la majestuosidad del Sequoia.

Pensé en quedarme ahí, tal vez las hadas de la noche me fundirían junto al árbol y viviría una eternidad rodeada de paz, vería como se va el día y la noche entre trinos de pájaros y animales nocturnos.

Y tal vez un día llegaría un alma cansada a sentarse en mis faldas, le prestaría mi tronco para descansar y olvidaría un poco el dolor de vivir, le regalaría mi sombra, mi paz y desearía quedarse conmigo, y fundirse en la magia de la noche. En ese momento sabría que ella está sanando.

Gisselle Hinojosa.

 

Siempre lluvias.

Me gusta la lluvia, sentir caer las gotas frías sobre mi rostro, mientras observo a la gente corriendo para no mojarse.

Cuando llueve escribo, el sonido me invita a crear y gritar en tinta lo que emudecí tantos meses. Escribo y recuerdo que hay tormentas y es entonces cuando llueve dentro, y mis palabras se borran entre las gotas.

Gisselle Hinojosa