Otra historia de dolor

Otra historia de dolor

No sé si llamarlo historia, es más una anécdota, otra página más de mi libro.

Tenía tiempo sin escribir porque todo parecía estar dentro de lo normal, pero todo lo que ríe, vuelve a llorar. Ya no sé dónde expresar lo que siento, en una web, en un post, en una hoja, en la pared, o sólo llorando.

La gente habla mucho de lo que no sabe, habla mucho de lo que piensan que los demás sienten, pero en realidad saben nada.

Hace dos días me diagnosticaron una nueva enfermedad, otra raya al tigre dice mamá, pues si, ahora he sido merecedora de tener Artirtis Reumatoide. ¡Diablos!😡

Tenía tiempo sintiendo dolor, entumecimiento, perdida de equilibrio, fatiga, dolor de columna, me habían salido hematomas, pero pensé que todo era parte de mis clásicas secuelas anteriores. Pero al sentir perdida de fuerza al levantar mis brazos y mucha dificultad al caminar fue que decidí acudir a un chequeo por un reumatologo.

Estoy en una etapa avanzada, me dice el doctor eres muy joven pero no me sorprende, tengo a niños de 4 años con artritis reumatoide. ¡Joder!

Voy a empezar un tratamiento un poco agresivo para minimizar el daño que mi propio cuerpo me está causando. Inmunosupresores, pero estos a su vez, traerán efectos secundarios nada positivos. Es medicarme o empezar a sufrir deformaciones y que avance rápido y sea más discapacitante.

Y también hay que descartar que sea por un lupus. Para colmo, aún sigo teniendo las otras enfermedades y un estudio para descartar un tumor en mi seno izquierdo que aún no concluye.

¿Será este mi final? No lo sé, estoy en un proceso de duelo dice mi psiquiatra, de enojo, frustración y rechazo.

¡Pero que puta es la vida!

Fragmentos de Elvira Sastre

Hay mujeres
que aparecen como los aciertos:
sin esperarlas y a tiempo.
Que se atreven y se quedan y tienen
el pelo del color de tu almohada,
que se agitan y temes y dan la vuelta
a tus excusas convirtiéndolas en motivos.
Que te aman sin evitarlo
y amas sobre todo por supuesto.
Y
estoy
yo.
Que soy una en todas esas mujeres.

Y
estás
tú.
Que eres todas esas mujeres en una.

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He ido a buscarte a tantos sitios que ya no sé dónde volver, que ya no sé dónde quedarme. De tanto intentarlo, amor, ya no sé bailar. Hoy podría ser un día cualquiera, si no fuera un día cualquiera. Como yo. Como tú. Como nuestro presente. Como nuestro amor. Uno cualquiera -pero no el que quiero yo.

Elvira Sastre.

Lo que sea.

Y si el aire se llena de nostalgia, ¿cómo podría escapar del viento?
Si las calles se llenan de sombras inhabitadas, de gritos bajo la almohada, de llantos en el rincón.
¿Hay alguna forma de escapar de eso?
Escapar de ti.
Escapar de todo.
Si el fuego vuelve cenizas todo a su paso, ¿podía haber quedado ilesa al verlo pasar?
Si el sol se oscurece cuando las nubes le abrazan, si se funde en ellas, si el brillo se esconde.
Aquí no hay profetas con promesas de mañanas.
Aquí no hay princesas salvadas de dragones.
Aquí hay sueños en el asfalto atropellados.
Aquí hay sangre mezclada con químicos para sobrevivir.
Aquí hay insomnio, aquí yace lo eterno cobijado con vida artificial.
Aquí nace y muere todo cada cinco minutos.

Gisselle Hinojosa

Mereces. (Autor aún sin confirmar)

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Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir.
Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.
Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.
Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer.
Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía.

Este poema todos le conocen como si fuese de Frida, por ahí cuentan que pertenece a una escritora llamada Estefanía Mitre, es un poco confuso saber verdaderamente de quién pero lo que sí puedo decirles es que es un poema hermoso.

La culpa es de uno.

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Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
    mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
    una manera tierna
    y a la vez implacable
    de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
    de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
    que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
    y no de los pretextos
    ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
    mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
    solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti

Y así es como terminan y empiezan historias. Con uno, y sin uno.

Quédate.

Quédate ahí, en el silencio.
Quédate bajo la sombra del árbol solitario.
Quédate en el anden de la estación de trenes.
Quédate en la esquina donde mis pasos se tropezaron.
Búsca la voz que brama desde el dolor.
Soy yo.
Quédate allá donde la risa es eterna.
Donde el nada nunca es para siempre.
Quédate ahí donde el sol no quema.
Quédate en los colores del cielo.
Contigo, con ellas, sin mi.
Quédate.

Gisselle Hinojosa