Cuenta regresiva 

Otra vez entro a quirófano, estoy tan cansada de regresar ahí una y otra vez, algunos pueden pensar que ya me he acostumbrado, pero el miedo al entrar siempre es nuevo. Jamás es el mismo, cada ocasión es una pesadilla nueva. 

Trato de mantener cierta tranquilidad ante la mirada de mi madre, pero todo dentro de mi está girando rápido y a la vez lento. Ésta vez mordí mis uñas al saber que volvía, todo parecía que mejoraría pero no sucedió así. 

El corazón da saltos cada minuto, y no precisamente de felicidad, sigue enfermo, creo que también tiene miedo de no resistir más. Y la sangre que emana desde mis entrañas no ha cesado, el dolor punzante sigue recordandome que aún falta un poco más para el milagro.

Ya caminé en círculos por la habitación, derrame lágrimas en silencio, golpeé fuertemente el vacío en mi cama, me hinqué hasta que las rodillas se enrojecieron, hice de todo para vencer el miedo, pero el miedo no se va. 

Y poco a poco la paciencia baila en un vaivén en el viento y cae en mi. Pido al cielo paz, entendimiento y resignación. 

Empieza la cuenta regresiva… otra vez.


Shooting Star.


One day you meet someone and for some inexplicable reason, you feel more connected to this stranger than anyone else–closer to them than your closest family. Perhaps this person carries within them an angel–one sent to you for some higher purpose; to teach you an important lesson or to keep you safe during a perilous time. What you must do is trust in them–even if they come hand in hand with pain or suffering–the reason for their presence will become clear in due time.

Though here is a word of warning–you may grow to love this person but remember they are not yours to keep. Their purpose isn’t to save you but to show you how to save yourself. And once this is fulfilled; the halo lifts and the angel leaves their body as the person exits your life. They will be a stranger to you once more.

Persiguiendo atardeceres

Atardecer en León Guanajuato.

Así ocurren mis días, persigo atardeceres por todos los que ya he perdido y por aquellos que un día no veré.

La vida es a colores aunque algunas veces sólo veamos grises, siempre regresan en un atardecer para iluminarnos la sonrisa.

Gisselle Hinojosa.

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