Un sueño.

Las hojas caen en las tardes llenas de ausencias.

Juro que no exagero
si os digo que todo mi invierno se concentró en su cara,
que la lluvia era más pequeña que ella.
Que la vida
puede durar un cruce de miradas
en medio de una tormenta.
Y os aseguro que eso es un regalo,
eso es más que suficiente.
E igual que apareció,
se marchó:
como quien camina de puntillas
y provoca estampidas de latidos.
Disimulando,
como si no creyera en la poesía
y pensara que todo lo que no se dice en voz alta
no existe.
Como un secreto,
ignorante de que son silencios
que hacen más ruido que la verdad.

Y yo la dejé irse,
sin nombrarla
para no romper su existencia.
Elvira Sastre.

TODA UNA VIDA A LA MITAD

p2

Definiría mi vida como un montón de tropiezos, con las rodillas raspadas y ensangrentadas, con las palmas de las manos desgastadas y manchadas de lodo. Mi vida es un error arriba de otro, y ahí voy yo apilándolos en orden para esperar los que siguen.
Porque nací con la fortuna perdida, con el camino a cuestas, y el destino partido en dos.
Somos muchos los desafortunados y buscamos almas que nos complementen y encontramos rostros, y volvemos más solos.
Y subimos a lo alto para rezar con las manos extendidas al cielo, y caemos repentinamente entre charcos de lágrimas y pavimento.
Caemos siempre, caemos.

Gisselle Hinojosa

©Gisselle Hinojosa 2016-2017 Todos los derechos reservados

 

Entre cafés y libros.

Cafetería Chai de Chapultepec Gdl. 02/01/17

 Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.

Julio Cortazar.

La nacional, Guadalajara Jalisco.

En cierta forma mi vida estaba completa, aprendí a reconocer que el tiempo camina junto a mi. Pero aún había lágrimas secas que hacían surcos en mi piel. El dolor se abraza para que el tiempo lo desvanezca.

Gisselle Hinojosa.

Cafetería Chai, Chapultepec Gdl. 01/01/17

Detesto a mucha gente y mucha gente me detesta a mi, pero también hay personas que me gustan, me gustan mucho. y no tiene nada que ver con que me correspondan. Yo vivo así. No quiero ir a ninguna parte. 

Haruki Murakami.

Lulio’s cafetería, Guadalajara. 28/12/16

La vida transcurre en pequeños momentos que guardamos selectivamente en nuestra memoria, las mías son en fotografías. Me gusta el café tanto como me gusta leer y escribir. Hoy he hecho una combinación de mis días favoritos aquí en Guadalajara. 

Tal vez sea la última vez que visite ésta ciudad. Una ciudad mágica con recuerdos y colores que me acompañarán siempre… tal vez el milagro suceda y vuelva al caer de las hojas del roble viejo de aquel parque.

La vida emana desde ellos.

Árbol en Guadalajara.
Parque Metropolitano Guadalajara
Guadalajara.
Parque Metropolitano Guadalajara
Parque Metropolitano Guadalajara

Nuevamente estoy aquí, en una ciudad que me envuelve entre sus brazos, donde la nostalgia me sonríe bajo la sombra de los árboles, donde la vida se detiene por momentos.

Siempre regreso, aunque el abismo corra detrás y me arañe la espalda. Busco rostros del pasado entre los verdes, los rayos del sol me llevan de la mano hacia la paz que duerme dentro de mi.

Hoy el mundo desapareció mientras tirada en el pasto observé el cielo. 

Mañana es el ultimo día del año y yo sigo reconociendo calles y buscando rostros que jamás conocí.

Lo que escondo.

Siempre escondo lo que soy, suelo caminar con la mirada baja, como buscando huellas en el cemento que me guíen a donde nadie pueda verme. Soy un rostro aparentemente serio y suelo caer mal a las personas que me tratan por primera vez. No sonrío muy a menudo, no porque sea antipática, realmente la sonrisa no me resulta muy fácil de hacer, y vaya que lo intento frente al espejo en mi ensayo por ser alguien normal, pero después de diez intentos desisto.
Busco ver el cielo más veces de las que veo los rostros de las personas en las calles, suelo esquivar miradas, pero el cielo es imposible de esquivar, ver los colores que se plasman cuando el sol tiene ese color amarillo enfermizo, cuando la noche cae al momento que los rayos del sol se duermen, se crea algo mágico que a mis ojos les resulta adictivo. 

Escribo no por vocación o compromiso intelectual, simplemente las palabras vienen a mi como una fuente brota en medio de un desierto. Ellas son mi compañía cuando el dolor me ahoga o cuando el corazón se desborda. Busco cualquier espacio en blanco para describir el mundo que yo veo. 

Me gusta volar de la mano de un libro, me ayudan a olvidar los golpes del día a día, me defienden de algunos fantasmas y en ocasiones me hacen llorar en los brazos de los recuerdos. 

Prefiero el café negro, sin azúcar últimamente, busco una taza diferente para cada vez, llevo conmigo una manía de coleccionar tazas desde los 8 años de edad, y tengo algunas preferidas que me recuerdan a personas que tocaron mi alma profundamente. También colecciono instantes dentro de una cámara, me gusta recordar lugares, colores, personas, soles y estrellas. 

Me gusta arrullame con los sonidos de las hojas de los árboles y dormir bajo su sombra, amo las tonalidades de verdes y café otoñales que me regala la naturaleza en sus diferentes estaciones. Cuando muera quisiera ser árbol.

Soy una tipa normal, que cuando se enamora de verdad a veces se pierde así misma. Busco crear lazos duraderos con las personas que quiero, soy fácil de herir y más fácil para perdonar. No me gusta guardar rencores en mis cajones, prefiero guardar sonrisas y perdonar. Lloro varías veces a la semana, me conmueve la vida, el dolor de personas en las calles, las historias de violencia en los periódicos, los ancianos olvidados por sus hijos. Me tocan el alma las sonrisas de los recién nacidos, sentir sus pequeñas manos regordetas al sujetar mis dedos es algo maravilloso, nunca podré ser madre, mi estado actual de salud me ha robado ese pequeño milagro.

Soy alguien, aunque a veces sea invisible por elección, soy alguien. Y sueño, amo, sonrío, lloro, me enfado, tengo errores, pero soy buena persona. Ya no busco agradar, solo busco espacios de paz en los ojos de mis pocos amigos. Ellos los que me abrazan aún con mis silencios y mis ausencias esporádicas, los que soportan mis días negros y mis días a colores. Los que se quedaron cuando la lluvia cayó por meses como tormenta. Los que me recordarán el día que yo me vaya. 

Siempre escondo lo que soy, pero ya no.

Gisselle Hinojosa.

A veces todo lo que necesitamos es dar un paso atrás para poder ver sin distorsionar lo que tenemos delante.