Después del abismo

tumblr_nwbqmdWLIV1qitqw9o1_500No sé si he dormido o he estado soñando despierta, he caído tantas veces que no sé exactamente dónde estoy.  

La  última vez estaba con el cuerpo a punto de descomposición, la vida había girado tan rápido que  en una de sus vueltas caí en un lugar que parecía sepulcral. 

No me gustó, era tan oscuro que simplemente decidí prender el ultimo fósforo que tenía en el bolsillo de mi jeans preferido. En medio de la podredumbre, el dolor, las lagrimas, y la oscuridad que rodeaba mi cuerpo casi inerte, pude ver que había algo que se veía con la tenue luz que creó el fósforo, es ahí donde inicia mi historia actual.

Llevo algunos años con la vida en un hilo, mi pasado se había derrumbado al momento que volví a enfermar. No tenía idea de que sucedería en mi futuro, pero algo que estaba casi segura era que no viviría ni tres años más. Para sorpresa mía, voy a llegar a mi cuarto año en estas condiciones, me autodenomino como un zombie, porque algunas veces no sé si estoy viva o media muerta pero indudablemente me encuentro caminando entre el mundo de los vivos.

Después de estar un tiempo lamiéndome las heridas, enojada por lo que me pasaba en mi papel de víctima, me aburrí de odiar al mundo. Cómo me diría una amiga del pasado: “pasaste tus etapas de duelo hasta llegar a la aceptación”. Y como vivía dentro de los hospitales, decidí formar parte de ellos, no como un adorno, no como un paciente más, sino como parte de la gente que dedica sus días a intentar sanar a los enfermos.

– ¿Estas loca?, me decían mis amigos y algunos de mi familia, – tu no puedes estar estudiando una carrera en el área de salud, ¡estás enferma!

Uff, los primeros meses fue una lucha constante contra quienes no podían concebir que yo estuviera en estas condiciones intentando rehacer mi vida, y por otro lado la lucha interna de mi salud como una montaña rusa, dónde oscilaba entre días medios buenos, y días en los que no me podía levantar de la cama. Afortunadamente los directivos, maestros y doctores accedieron a darme una facilidad para que yo pudiera ausentarme las veces que mi estado de salud lo requiriera, y reponer cuando estuviera mejor de salud.

Solo dos años más y algunas especializaciones si mi salud lo permite y tan tan. Nunca pensé que el destino tenía preparado ésto para mi en medio de mi enfermedad, me bastaron las horas internada y ver a las personas que en mi paso por el hospital veía a punto de partir de este mundo para decidirme a hacer algo por ellas, y también por mi.

Ahora entiendo aquella frase que muchos meses resonó en mi mente: Un día a la vez.

Agradezco la oportunidad a la vida, a Dios, a la gente que ha creído en mi, a la gente que pasó por mi vida para dejarme una enseñanza y abrazarles a la distancia aunque sea en el recuerdo. Hoy pienso sin temor a equivocarme que, las enfermedades son la cirugía estética del alma, y es valido llorar cuando tienes que llorar, sufrir, enojarte, caer y lamentarlo, es esencial levantar la mirada y ver que más allá de ti, aun existe un mundo que espera que des lo que nadie más tiene excepto TÚ.

No sé mañana, pero hoy estoy viva, y mientras pueda lucharé por vivir, por maravillarme al ver amaneceres y ocasos, creer en los milagros, en las personas, en las segundas oportunidades, en el amor, en el destino y en el propósito en este mundo.

Buscaba un milagro y entendí que yo soy un milagro.

Esto lo quiero dejar plasmado aquí porque el mañana no existe aún, y no tengo idea que sucederá, tal vez mañana vuelva a estar gris y necesite leer mis palabras para  volver a sonreír, tal vez mañana Gisselle se vuelva polvo de estrellas y sea mi familia quien encuentre mis escritos y sonría al ver como amé la vida, como creí en los milagros.

Tal vez hoy sea mañana.

Poësis Fb

Gisselle Hinojosa

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Persiguiendo atardeceres

Atardecer en León Guanajuato.

Así ocurren mis días, persigo atardeceres por todos los que ya he perdido y por aquellos que un día no veré.

La vida es a colores aunque algunas veces sólo veamos grises, siempre regresan en un atardecer para iluminarnos la sonrisa.

Gisselle Hinojosa.

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