Bajo el gran Sequoia

La sombra de gran Sequoia me abrigaba, era un sábado por la tarde, y el sol ardía en mi piel. El tronco me prestaba sus faldas para descansar, la vida me había dejado sin fuerza y no encontré mejor lugar para olvidar un poco y dejarme llevar por el aroma a naturaleza viva.dsc_0509

Sentí cada vibración de la tierra sobre las plantas de mis pies, los dejé al descubierto para sentir como las piedras pequeñitas se incrustaban entre mis dedos. Respiré profundo hasta ver como se hinchaba mi pecho al aspirar, y al exhalar sentí que todo lo demás se desvanecía, todo el pasado, todo el dolor y las lágrimas que rodaron antes por mis mejillas, todo parecía nada ante la majestuosidad del Sequoia.

Pensé en quedarme ahí, tal vez las hadas de la noche me fundirían junto al árbol y viviría una eternidad rodeada de paz, vería como se va el día y la noche entre trinos de pájaros y animales nocturnos.

Y tal vez un día llegaría un alma cansada a sentarse en mis faldas, le prestaría mi tronco para descansar y olvidaría un poco el dolor de vivir, le regalaría mi sombra, mi paz y desearía quedarse conmigo, y fundirse en la magia de la noche. En ese momento sabría que ella está sanando.

Gisselle Hinojosa.

 

6 thoughts on “Bajo el gran Sequoia

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s